De acuerdo con la posición de todo el mundo, yo soy humana y terrícola puesto que he nacido en el planeta tierra. A continuación exhibiremos algunos argumentos que refutan dicha idea.
Los terrícolas inventan excusas y los demás se las creen. Yo digo la aburrida verdad y mi mamá cree que son excusas.
Los terrícolas duermen, se levantan con energía, a lo largo del día se cansan y a la noche vuelven a dormir. Yo me levanto hecha un sombi y voy mejorando a lo largo del día para llegar a mi punto de lucidez a las 3 de la mañana de la madrugada siguiente.
Los terrícolas se despiertan en medio de la noche si tienen pesadillas, en cambio a la mañana se despiertan con un despertador. Al contrario, yo me despierto en medio de la noche con un despertador mal puesto, y a la mañana me avisa una pesadilla que es hora de salir para el parcial.
Los terrícolas toman mejores decisiones cuando son concientes y reflexivos que cuando se dejan llevar por su inconciente. A mi, mi inconciente me ordenó la carpeta anoche porque sabía que iba a quedarme dormida, me dejó quedarme dormida porque sabía que igual iba a llegar a tiempo y que me convenía descansar una hora más que repasar lo irepasable, y me despertó justo un minuto antes de lo indicado, con sutiles indicios en mis sueños de que era hora de salir corriendo.
En conclusión, podemos decir que los hechos demuestran no soy un terrícola, sino que soy un marciano.
(Demasiada redacción por hoy, a todas horas y hasta en varios idiomas. )