23.5.16

1. Manifiesto de las palabras borradas

Soy un párrafo que fue borrado de una novela. Era la descripción de una mujer hermosa y azul, de la que un protagonista confundido se iba a enamorar por tres capítulos o cuatro. Pero fui reemplazado por unas líneas de reproches y un viaje inesperado del hombre huyendo al sur. 

Yo empezaba diciendo que "Sus ojos ensombrecidos ocultaban una sonrisa misteriosa", y terminaba con la mujer bella entrando por una puerta al final de un callejón, quitándose el sombrero. Pero alguien le dijo al autor que esas mujeres sombrías ya no enamoran, y que los lectores prefieren un poco de acción.

Ahora habito en el lugar al que van las palabras que fueron borradas. Acá están los bosquejos de todos los personajes que no fueron lo suficientemente  buenos para ver la luz de las páginas de un libro, porque no hubieran encontrado la empatía de más que un par de incomprendidos. También cuentos comenzados con emoción, terminados con desgano y finalmente borrados porque nadie los querría leer. 

Pero también viven acá los mensajes que fueron borrados sin apretar "enviar". Invitaciones a tomar unos mates que nunca fueron hechas. "Sí, dale" que fueron suplantados por "vamos viendo". "Estoy cerca de tu casa" que no se mandaron a tiempo y fueron reemplazados por histéricos "el otro día pasé por tu barrio y casi te mando un mensaje". 

Comentarios melancólicos que se lamentan por las historias que no se escribieron, y se pasean por callecitas inverosímiles, formadas por restos de descripciones poéticas de ciudades; que fueron borradas cuando a nadie se le ocurrió una acción que transcurriera en ellas. 

También viven acá los textos censurados. Líneas sinceras que se les escaparon a algunos periodistas en un arranque de pasión por la profesión, y fueron borradas sutilmente por los editores para no comprometer la relación con ningún anunciante del diario. 

Párrafos borrados por quien los escribió porque creyó a último momento que era mejor publicar una columna vacía que no publicar nada. Palabras que se escriben y se borran rápido porque se tiene miedo al mar de verborragia que quizás desencadenan.

Me encuentro por acá con razonamientos equivocados que alguien recomendó borrar con acierto, pero también con otros que eran geniales y ahora están aquí, confinados al exilio, porque a alguien le faltó un poco más de autoconfianza. 
Descansan en este mundo las palabras discapacitadas, víctimas de errores de tipeo, y también conceptos creados para ponerle nombre a algo nuevo, que se murieron junto con el fracaso de esa teoría o ese invento. 

También existe un rincón en el que viven tristísimas las confesiones en verso que no se publicaron. Son muchísimas, y en los últimos años son cada vez más, porque los que escriben sufriendo siempre creen que ese amor no correspondido está atento a las redes sociales, y tienen miedo de que interprete el mensaje subliminal. 

Hay proyectos que se quedaron en la quinta línea y otros que se quedaron en la mitad de una novela larguísima y se convirtieron en historias que se repiten una y otra vez, hasta un punto en el que se desvanecen y vuelven a comenzar, sin llegar nunca al final que no fue escrito. 

Parece que este fuera un mundo triste, pero todas las palabras que estamos aquí confinadas creemos que es sólo un limbo intermedio que nos separa de una mejor vida. Confiamos en que, para todas las palabras que quedamos a medias, existe una mitad destinada a darle final. 

Que a cada argumento que quedó sin conclusión le llegará una idea brillante a la que le faltaban fundamentos. Que a cada "por qué no tomamos una cerveza" no dicho le llegará un "yo una vez quise invitarte a salir y no me animaba" que lo desentierre y lo convierta en anécdota.

Que cada mujer de ojos misteriosos desubicada en una novela de acción moderna se encontrará con un poema del romanticismo al que le sobraron calles oscuras y le faltó una sonrisa oculta, y se irán juntos a ser poesía postmoderna de un tiempo que todavía no llegó.

Estamos esperando que todas las opiniones censuradas se encuentren tomando café en un bar, de esos borrados de carpetas con emprendimientos que no llegaron a buen puerto, y hagan la revolución, empuñando un manifiesto que fue comenzado a escribir por un grupo de accionistas eufóricos, y fue borrado cuando llegaron la sobriedad y la mañana. 

Somos las palabras que fueron escritas pero no fueron dichas y vamos a salir de este mundo de borradores para conquistar el tuyo, o vamos a ser suficientemente fuertes para crear un universo alternativo igual de válido, en el que nuestra historia sea la que termine, y la tuya la que quede suspendida en el limbo de los comienzos inconclusos. 

Somos las palabras que tenés miedo de decir, pero nosotras ya no te tenemos miedo.


30.3.16

La reina de Tocaña

Éramos cuatro amigas veinteañeras de viaje por el norte argentino y Bolivia. Habíamos perdido una carpa y casi habíamos muerto asfixiadas en Yavi, pero cruzamos la frontera a Bolivia con la suerte renovada.

En Uyuni adoptamos un chileno y en La Paz terminamos viviendo gratis por error en una lujosa dependencia de la Embajada de Noruega. Después de ese descanso nos dispusimos a ir a Tocaña, una comunidad afro-boliviana que nos habían recomendado visitar, en la que viven algunos descendientes de esclavos y “El Pulga”, un dudoso y autoproclamado antropólogo dueño de un camping a pocos metros de un hermoso río.

Al rato de llegar ya nos habíamos perdido tratando de llegar a la costanera, pero nos encontraron unos cordobeses y nos invitaron a la capilla a ver el ensayo de unos cantos para el festejo del día de Nuestra Señora de la Candelaria, que era al día siguiente. El ensayo fue precioso, pero lo bueno empezó después, cuando terminaron de cantar y se desató una lluvia torrencial, que según un viejo  del pueblo era muy peligrosa para que un montón de extranjeros blanquitos volvieran caminando por la ruta, así que debíamos esperar bajo un toldo a que pare, mascando hojas de coca con lejía y tomando singani. Hicimos caso, los negros tocaron sus tambores, los cordobeses sus guitarras, y nosotras bailamos hasta el amanecer. En algún momento volvimos al camping, y después me desperté en la carpa. Eran las 3 de la tarde, la mitad de mi ropa estaba enterrada en el barro, Caro se había perdido y el pueblo decía que en media hora debíamos estar sí o sí en la capilla para celebrar la misa.
— ¿Cómo que no saben dónde está Caro? —Le pregunté a los demás, y una señora que escuchó me dijo que me quedara tranquila, que mi amiga había tenido que acompañar al Pulga a la capilla. Como para tranquilizarse.

Salimos con los demás del camping para la iglesia, pero nos demoramos más de una hora porque aparentemente era una falta de respeto a los maracuyás no pararse a recolectarlos. Cuando llegamos, la misa casi terminaba y Caro no aparecía por ningún lado. La gente hacía una fila para dar una especie de bendición final que consistía en agarrar un puñado de papel picado y arrojarle un poco a la Virgen y un poco al Pulga, que estaba delante de todo. ¿Por qué al Pulga? ¿Qué era, el rey del pueblo? Hice la fila a ver si llegando hasta adelante encontraba a Caro. Agarré un puñado de papel picado, y cuando llegó mi turno levanté la mano para arrojárselo al Pulga en la cabeza. Me quedé helada cuando se corrió la persona que iba antes que yo en la fila y apareció Caro, con cara de pánico y la cabeza llena de papelitos, parada al lado del Pulga y recibiendo las felicitaciones de todo el pueblo.

No tuve tiempo de preguntar nada. Afuera de la capilla, los cordobeses totalmente exaltados entonaban una marcha nupcial. Se llevaron a Caro en camioneta y nos fuimos corriendo atrás, ignorando a los que seguían juntando maracuyás. Después de caminar otras dos horas, llegamos a la fiesta. Era un gimnasio enorme en el que todo el pueblo y todos los que no eran del pueblo tomaban cerveza y singani, y Caro estaba sentada atrás de un ramo de flores silvestres en la mesa principal, llena de papel picado y con billetes de 100 bolivianos cosidos en su camisa.

—¿Qué es esto? ¿Te casaste con El Pulga?

—No tengo idea, estaba borracha. — Me respondió.

Cada vez que tratábamos de alejarnos del festejo, nos daban pollo y singani y nos volvían a meter al baile.

Recién cuando estaba por amanecer de nuevo, escuchamos al pasar a una señora comentando que era una suerte que esa chica hubiera aceptado acompañar al Pulga a la fiesta, porque dónde se ha visto un anfitrión que no lleve pareja.


 Nunca conocimos el río, pero pagamos el camping y el viaje de vuelta con los billetes que la Reina de Tocaña tenía cosidos en su remera. 

29.12.15

Ruta

ayer se me ocurrió buscar
plaza francia en un mapa
para ver qué tan lejos
me dejé llevar.

28.12.15

Problema

1. Un tren sale a la una del mediodía en dirección al sur
media hora más tarde, sale otro en la dirección contraria
si el primero avanza a noventa y dos kilómetros por hora, ¿cuándo se chocan?

2. Todos los habitantes del universo 
están en uno de esos trenes.
Si todos los habitantes del mundo son tres
¿cuántos van en cada uno?

3. La distancia que recorren los trenes
es igual a toda la superficie del planeta.
Si toda la superficie del planeta 
es igual a veinticuatro kilómetros cuadrados:

a) ¿cabe ese tren en la palma de una mano?
b) ¿Puede usted indicar a qué hora 
los tres habitantes
se quedaron dormidos?

3.11.15

"Antes analizaba estas cosas pero no servía para nada"

Pesadilla: un auto cae al vacío al lado mío, apagado
va por la mano opuesta a la mía
en una autopista por la que voy para arriba
pero yo no se manejar. Cuando mi papá se entera, 
se escandaliza. Podría haberme muerto, y además
                                                    salieron chispas.

29.10.15

Si todos vuelven

a los noventa
yo vuelvo
a escribir como una nena

un poco más remixada.


Hace mucho. Epifanía. Yo pensaba que esta noche me acostaba temprano. Hace mucho, mucho que no suelto algo así. Las oraciones sin terminar en el fotolog en dosmiltrés. Al final nunca le mostré. Nada. Color violeta no voy a decir qué. La misma situación que cuando era chiquita pero menos imaginaria. Ahora reprimo alguna que otra. Palabra no. Me enseñó ella que cuando termina el renglón lo que sigue tiene que significar otra cosa que en la línea superior no podría. Una cosa así. Me explicó eso y lo del sol del norte. La otra. Quizás le escriba un cuento medio de amor y le diga que es en chiste. Quizás 'chiste' otra vez diga y después vea. La otra vez 'después ví' y casi me muero de algo pero no creo que puedas casi morirte de lo mismo más de una vez en esta vida. Quizás dos pero pasaron como trés y media estás salvada. O no. Estás salvada por un  atajo de la gramática de que se den cuenta. De que usás. A ellos. Ellas, las cosas las palabras lo que sean, solo para contarlas. Mentís que sí. Mentís que no. Mentís; Qué se yo. Qué se yo contesta(rá)s mañana si te pregunta qué querés. 'El que sabe lo que quiere lo consigue, pero no tenemos idea'. Mirá como cambian las cosas. Me mostraste como una prueba empírica de que nó. (como es que no lleva tilde, nó?). Me pusiste la prueba empírica de que nó arriba de la mesa pero ahora tengo razón. Querías y podías. Tenés la razón y ya no crees. Querés y no podés. La otra te dice lo del sol y la otra, la otra. Te vas a tener que querer morir mañana. Por política. Por políticamente correcta. Le echás la culpa. Al capitalismo. Te vas a tener que querer morir mañana. La ropa deportiva. ¿Y si lo que quiero quiero? No te lo puedo decir con otra gramática que la mía. La de los quince años. Te iba a mostrar pero me hice la boluda. Respiro hasta trés  [quiero ponerle tilde a trés]. Algo así. Algo así como resetearme. Una expresión recontra robada, te quiero. Ojalá encontraras siete diferencias entre yo y yo. No sé qué (si) te quiero. Ojalá la comarca. La comarca. De verdad lo que quiero quiero. De verdad ni yo me lo creo pero tenía razón. La tenía yo. Si cierro los ojos no la tengo más / los abro. Descifres la gramática reiniciada y pongas cosas de plástico en una mochila. Ninguna mochila. Somos grandes y nos vamos de viaje con una valija. 
A la comarca.
En el futuro.
Ya hice algún (no es) chiste premonitorio, 
alguna otra vez. 
A ustedes no les gustan
las repeticiones.
A mi nada de esto.
Nada.
Nada.
No lo disimulo bien ninguna de las veces.
Pero vamos a la comarca.

La comarca, la casa. La casa siempre fue de ella. 
La responsabilidad tuya. 
Las ganas mías.


Nunca supe como decírselos. 

20.10.15

166

No sé
si estoy subida al colectivo
de cartel rojo o al verde
[me doy cuenta por el camino]
Me pasa seguido eso
de no saber
para donde voy
Cuando ya estoy andando.

30.9.15

veranos

¿Cuántas vidas más
me van a entrar en esta vida?
ahí viene otra
como los veranos y esas cosas
que hace mucho no dejás ser

aunque todavía parece
como que va a llover
hasta mañana y hasta todos los días
que le queden al mundo

y todavía parece
que tanto pedir es mucho
que querer y querer y querer
es un despropósito
que no tiene forma ni siquiera
para pasarse por nuestras cabezas.

Neuronal

La edad en la que el cerebro
empieza a envejecer
¿te acordás?
la última vez
que hablamos de eso
todavía no habíamos hablado nunca.

21.9.15

Los normales

Esto mismo pasó en una película. Me aburrió como todas pero leí en wikipedia el final. Todos los personajes volvían a la normalidad, salvo el mío, que se iba a África para que no lo encuentren más. Quizás también me vaya yo; a África o a Gonzales Catán, que es un poco más inaccesible.

18.9.15

Mientras tanto

Cada vez que abría la canilla me parecía que se escuchaba un murmullo como si hubiese una televisión prendida, como si estuviesen relatando fútbol. Me parecía cualquier cosa que me distrajera de lo que me estaba preparando para hacer.

14.9.15

No sé que pensaba

No sé que pasaba por tu cabeza pero por la mía, comer un tarro entero de queso crema directo del pote. No sé en que pensabas, pero yo en poner una película y adelantar las partes que no nos gustan, en cobrar y gastar rápido un montón de plata en golosinas. En dejar la parte más aburrida del trabajo para el final y en usar la ropa nueva para no ir a ningún lado. En leer libros buenos de la computadora y en tomarse los vinos caros con milanesas. En todo lo que dicen que no hay que hacer aunque tengas ganas, en mojar las papas fritas en el helado, y en como vas a mirarme cuando lo haga. 

(re)volver

Me cambiaste las palabras de lugar,
que risa
te rearmaste el código moral,
que risa
te cambiaste de bando
y aprendiste a rezar,
relajate un poco
que a ningún lado
se vuelve tan fácil
como a la normalidad:
a todos los sistemas
les encantan los arrepentidos.

21.8.15

Tami en la UBA especial de halloween

Somos cuarenta y tres esperando el turno. Treinta y nueve ya están llenando su planilla.

¿De verdad me van a preguntar de qué se murieron todos mis parientes muertos? ¿De verdad tengo que contestar de que se murieron todos mis parientes vivos? Disculpe, doctora arrugada, ¿puede ser que en estas preguntas ginecológicas haya como un vacío legal?

Todos llenan el formulario. Miento en el formulario. Invento en el formulario. Soy una ciudadana ejemplar en el formulario.

Primer piso a la derecha. ¿Trajiste la muestra de orina? Sí, ¿te la doy ahora? No, ¿podrías llevarla al tercer piso? Claro que podría llevarla al tercer piso, si ya la traje desde Morón.

A cambio del pis en un frasco, te dan un ticket para la extracción. Al final, la Universidad de Buenos Aires va a costarte un poco de tu sangre. 

Te pinchan. ¿Ahora puedo desayunar? No, primero tenés que contestarnos si alguna vez te quisiste suicidar. ¿Hace dos minutos cuenta? Ay, no se le hacen esos chistes a los psicólogos de la UBA. ¿Ahora me puedo ir?


Por supuesto, muy amable, vuelva el doce de septiembre. La UBA tiene un mes para decidir si me va a dar el título, o si voy a morir en el intento. 

10.8.15

Materialismo ideal

Hegel colgó    pensando en vos
y el arroz se le quemó
Al revés, para Marx
de ese arroz quemado   surgió la ideología
idealismo/materialismo
la idea es el huevo  ¿La materia la gallina?
ya hablamos de todo esto
¿te quiero entonces te beso
            te beso entonces te quiero?
¿Estás mejor porque ahora hacés deporte
            o salís a correr porque estás mucho mejor?

Acá en el infinito nos matamos por la solución
mientras tanto afuera,          en el pasillo
resolvieron: que “el sentir
no es del orden      del hacer ni del pensar
o del pensar ni del mentir”

¿De verdad piensan que el amor
les va a resolver este dilema?
Te contestan que sí.
Otra vez te dejaron sola
Con el huevo y la gallina
están haciendo una ensalada
La pelea entre Marx y Hegel
la pasan por televisión.

4.8.15

Dos

En primer lugar
no veo por qué
tener paciencia
y en segundo
no veo películas
a menos
que sepa el final
y sea muy bueno
de eso tampoco
vas a poder arreglarme.

Pastel de papas

Cuando volví de correr, el pastel de papas en el que había estado pensando estaba en la cocina. Hice un pastel de papas por telepatía. 
Así que subí la escalera, muerta de miedo.
Mirá si además del pastel de papas, había un trabajo de ocho horas diarias, arriba de la cama. O un carnet de manejar. O unos pasajes, al medio de la nada. O la nada misma. O si la habitación se había convertido en la selva. O en Japón. O en un futuro prometedor. O si estábas vos. O si no estabas.

3.8.15

Baba

Chupás con asco la cuchara llena de azúcar. La metiste en la azucarera húmeda otra vez, y se formó una costra, dura. Siempre querés arreglar tus equivocaciones como si nada ,disolviéndolas con saliva.
—¿Por qué no la lavás en la cocina?
—porque no quiero perder tiempo.

Y yo tampoco. Y te la saco de las manos. Y la chupo.