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2.3.13

locura a.m

Voy, en un acto de locura, (de poca locura, linda locura de decir dejo el trabajo para después, dejo los amigos para después, dejo la vergüenza para después, me voy al cine sola), a ver una película sobre la locura, y me encuentro que la gran locura cometida por la loca es menos loca que algunas locuritas que cometí pero no consideré tan locas. Más tarde, loqueo una de esas locuras que no me parecen tan locas pero parece ser que si lo son, y que son locas locas como para ser una película y como para el loquero y como para la orden de restricción, y me encuentro que eso no es lo más loco que iba a pasarme hoy, porque en mi loco juego descubro cosas raras o no tan raras pero no se si me gustan, y si no me gustan, me angustian. Y es loco también angustiarme por lo poco por lo que acabo de hacerlo, en vez de por lo mucho por lo que podría amargarme pero en vez de amargarme me divierto, y lo canalizo, lo locurizo, lo busco en google, lo encripto, lo deformo, lo escribo. Pero el juego se me vuelve más locura cuando vuelve como resultados que me enloquecen o cuando me doy cuenta de que para el cine o para el mundo yo estaría loca, y no creo que lo esté pero a lo mejor esté un poco enloquecida, y también, cuando digo algo, que a veces digo, que a mi nadie me vuelve loca, pero en un buen sentido, y pienso, con este juego, que como van a volver loca a una loca, o más bien, Quién va a ir a volver loca a una loca.

21.6.11

Llega un momento, en que la locura la llevas en el bolsillo, y hasta la arrastrás colgada del cuello, y en las orejas, y vas caminando a su ritmo, pero estás tan inundada en ella, que te permite pensar otra vez. Y mejor ir arrastrando mi locura que la locura me arrastre a mí... 


Ampliaremos.

28.5.11

En tiempo real

Por un lado mi cabeza que no para, no para, pero no para, mucho para procesar, y todo casi sin dormir y sin comer, apenas respirar. Y por otro mi abuelo recién levantado de la siesta leyendo el diario y comentándolo en vos alta, y yo inventando que le contesto. Y mi otro yo, intentándose escapar (tanto de la escena real como de mi propia mente), escribiendo todo como para que tome vida propia y se valla. Y los que llegaron después.

Otra chica violada, 5 chicas violadas.
No le contesto.
Yo pienso en los mundos paralelos, 
¿Habrá un mundo paralelo donde estamos todos pero un poco distintos?
¿Habrá en algún lugar una versión un poco mejorada de mí?
¿Y si es peor? ¿O ella será igual pero lo que le cambia es la suerte?
¿Que tanto mejor y peor puede ser la misma vida?
¿Pero sería la misma vida?
Insiste. La canasta básica de un jubilado subió más del 30% en un año
Pucha siempre nos estan robando a los jubilados
¿Pero a vos te sale todo más caro?
Siempre es caro, nunca me alcanza
Y entonces para que te preocupas porque el diario diga que sube... 
Pago en cutas para pensionados
Todos unos ladrones, Todos unos ladrones, pero que cosa
¿Porqué abue?
¿Porqué???? ¿Porque estoy acá y no en el mundo paralelo donde dormí 8 horas y entiendo algo y no me estan leyendo un diario en vos alta mientras se me parte la cabeza y muero de hambre y no entiendo nada de la vida?
Porque se roban la plata de la gente, ¿vos sabes todas las cuentas que tienen en los bancos?
Claro, si, llenos de cuentas los bancos
Y claro, claro, se roban todo.
Claro, claro
No aclares que oscurece, a veces. 
Pero mentira, eso es mentira, está bien dejar todo en claro
como se pueda, como se pueda
Frenaron el contrabando de una momia y tres calaveras
Ves, ya no saben ni que robarse
Ah mira, ¿Y para que era la momia?
Cuanto hace que están enterrados y ahora los van a sacar
Y se lo venden, ¿Vos te irías a vender un cadaver?
Ehhhh? Nooooo.
Cuando era chiquita e tenía tanto respeto a las momias, 
 las sacan de donde ellos creían que debían estar y las ponen en la vitrina de un museo
que impresión que te miren así tanto tiempo después.
¿Y si se viene el fin del mundo a lo película de zombies?
A mi no me gustaría ser del grupito sobreviviente que se va escapando de los que vienen a matarnos,
 a mi que me conviertan y ya está.
¿Los zombies seguirán pensando?
se advierte que se debe dejar de usar el auto en la ciudad. ¿Y entonces para que lo tenes el auto?
Yyy, para un viaje más largo...
Para escaparme, para escaparme, agarraría la ruta y me voy
menos mal que no aprendí a manejar
que lástima que no aprendí a manejar.
Que lindo estar andando por la ruta y que haga frío y sol y escuchar música y cantar
El lenguaje de la cancha está aceptado en todos lados
Claro, claro, 
TIMBRE. (y timbre, timbre, timbre, timbre. Jero es así,
 todavía está en esa edad en la que te hace feliz no dejar de tocar el timbre.)
¿Y porqué siempre tengo que estar tan loca, y el universo (este universo, solo este) se alinea para que todo sea más increíblemente deforme de lo que parece posible?
Bú!
Hoooooola bebeeeee!
Que lindo que sos, que lindo que sos, 
que lindo tener 7 años y que te salga amor por todos lados
Como me arreglás la vida bebé, como los quiero chiquitos.
Que vieja que estoy, inexpresiva y achicharrada 
y vos que sos joven, nena, 
¿Eh? acaso me está leyendo los pensamientos?
Que horror sería eso, que horror, 
por más que yo los esté publicando tan rápido como pienso,
menos mal que no me los podes leer. Menos mal que no se pueden leer.
Cómo los quisiera leer, como quisiera saber a veces lo que estás pensando
Nos ahorraríamos cada desastre
Nos perderíamos tantas cosas también...
Pero sería tan perfecto, si puedieramos aceptarlo todo.
Siempre parece coherente la verdad completa
Pero nunca está completa, ¿Cómo explicar todo?
¿Porqué no puedo directamente invitarte a estar un rato en mi cabeza?
Pero no, que miedo que me daría.
¿Y porqué tu hermano guarda sus juguetes de la imfamcia tami?
Y porque son sus juguetes, ¿Vos cuando seas grande los vas a tirar?
No, yo los voy a vender por ochenta mil dolares.
No, mentira, yo a mis caras de papa los voy a tener hasta que tenga TREEEINTA AAAÑOS
Yo estos juguetes me los quiero quedar.
No hay diarios abajo, vos los tiraste?
Yo los usé, en el piso para pintar
Y bueno, ¿Este diario es de hoy? ¿Me lo puedo llevar? Mira que para prender el fuego los quieren...
Llevalo, no pasa nada, ya lo leyó.
QUEMALO, QUEMALO, QUEMALO








15.5.11

Si el tiempo todo el tiempo se está perdiendo solo

Estoy teniendo un problema de encriptación que nunca tuve, por ahí me estoy volviendo transparente. Me estas viendo ya lo sé, no estás viniendo eso también, canalizo viendo novelas, otra vez. Lo que me divierte y lo que no me dicen cosas, y muchas otras cosas me dicen que no, pero en un no no gano nada, entonces ¿Qué puedo perder? Si el tiempo todo el tiempo se está perdiendo solo. Otra cosa es el poder mental, que loca que me vuelve, a veces funciona tan bien, y me las acuerdo todas, y otras veces se queda tan lejos, pero siempre, siempre antes de que diga basta vuelve a arrancar. Me leo y me analizo, busco qué hay mío en mi, y qué se puede llegar a ver. Estoy bastante bien escondida, entonces respiro, y te muestro.

11.5.11

Versiones académicas de mis locuras

[...] De la conjunción de los sentidos y el alma nace la idea burguesa del amor. [...] En la idea del amor se refugia el anhelo de la permanencia de la felicidad terrenal, de la superación del fin. Los amantes en la poesía burguesa recurren al amor para superar la transitoriedad cotidiana, la justicia de la realidad, la servidumbre del individuo, la muerte. La muerte no les viene de afuera sino que está enraizada en el amor mismo. [...] La idea del amor exige la superación individual del aislamiento monádico. Pretende la entrega fecunda de la individualidad a la solidaridad incondicionada entre persona y persona. En una sociedad en la que la oposición de los intereses es el principium individuations esta entrega perfecta se da en forma pura solo en la muerte. [...] Mientras el amor en el arte es elevado a la categoría de tragedia, en la vida cotidiana amenaza con transformarse en simple deber y hábito. El amor contiene en sí mismo el principio individualista de la sociedad. Exige exclusividad. Esta exclusividad se manifiesta en la exigencia de fidelidad incondicionada que, partiendo del alma, ha de obligar también a los sentidos. [...]   Herbert Marcuse. Escuela de Frankfurt. 

Leo estas cosas y me entiendo, miro alrededor (o al inicio del facebook...), y entiendo a Marcuse. Y mirá si tiene razón, y si eso de canalizar la mitad de la vida (o más) en otra persona es un capricho para que el mundo siga tal y como está, y si la perfección es imposible y todo eso que parece tan obvio es irracional, y mirá si no estoy tan loca. Vení, demostrame que existe otra cosa. 

9.5.11

Bueno pero no.

Buen día, en contra de la corriente yo pienso ser optimista igual, aunque ni se me note. Nos vemos por la vida, hay muchos caminos abiertos a partir de siempre. Por quinientésimo lunes estoy llegando tarde pero así me gusta, estar acá tomando mi café. Veremos después si me quejo porque si, porque no, porque fui por media hora. No hay futuro. Que tonterías, me tengo que ir. 
Desayuno bipolar.

28.4.11

Soy como este vaso, a veces.




Andate, dejame con mis berrinches y mis miedos y mis formas excéntricas de llanto, pero que sea mentira, que parezca que te fuiste pero quedate. Porque sabrás que nunca admito cuál es mi última gota.


Como soy una persona con poquísima capacidad de decisión, acá hay más gotas rebalsando más vasos. Sí, a veces estoy tan loca como para olvidarme que tengo que dormir estudiar leer comer resspirar, y ponerme a sacarle fotos a un vaso obsesivamente. Y Que le vamos a hacer...

25.4.11

Un cuento. (Porque siempre va a ser mejor hacer la tarea de taller que estudiar historia.)

(Me ahorro el título feo que le puse por obligación.)


Como todos los Lunes, Lucía se levantó a las 6 de la mañana y desayunó un café con dos tostadas. Regó las plantas, se bañó, y se vistió para ir al trabajo. Se cortó un poco el flequillo que ya le tapaba los ojos, y salió apurada hacia la parada del colectivo. Se puso los auriculares, esperó diez minutos el 96, consiguió sentarse, cerró los ojos y se durmió. 50 minutos después Lucía se bajó del colectivo, caminó 3 cuadras y entró a la oficina en la que trabajaba. Saludó a sus compañeros con la mano,  se ubicó en su puesto, y  se puso a trabajar. A la hora del almuerzo, Lucía fue sola a un local de comidas rápidas. No salía a comer junto con sus compañeros, detestaba las conversaciones banales y las discusiones sin sentido que tenían lugar en esos almuerzos. En el baño del local, Lucía notó que tenía el pelo más largo de lo que recordaba, seguramente hacía mucho que no le prestaba atención a su imagen, porque no había notado que le llegaba casi hasta la cintura. Se lo recogió en una colita y volvió a su puesto de trabajo. Trabajó hasta las 6 de la tarde y volvió a su casa. Pasó el tiempo leyendo, cenó y se fue a acostar.
El martes Lucía repitió su rutina de todos los días. En el horario del almuerzo notó que su pelo estaba aún más largo que el día anterior, se sorprendió de lo rápido que crecía. De todas formas hacía mucho tiempo que no se lo cortaba,  era hora de ir a la peluquería. Pensó en pedirle a alguna amiga que la acompañe, pero hacía tanto que no llamaba a ninguna de sus amigas… Salió del trabajo y en lugar de ir a esperar el colectivo a la parada habitual, empezó a caminar, buscando un lugar donde cortarse el pelo. Entró en la primera peluquería que encontró, y pidió que le corten el pelo a la altura de los hombros. El peluquero, fiel a las características de su oficio, comenzó a hablar sin parar. Que era una lástima con tan lindo pelo y tan largo que se lo corte tan corto, que cuanto tiempo hacía que no se lo cortaba como para que le llegue ya casi hasta las rodillas, que si no quería mejor hacerse un desmechado. Lucía le contestó con un simple No gracias.
_Este corte te va a quedar precioso, le va a encantar a tu novio._ Insistió el peluquero.
_No tengo novio._ Le contestó Lucía secamente.
_Ah, ¿Querés hacer el cambio de look para conquistar a alguien?
_No.
_Bueno, entonces querés ser la envidia de todas tus amigas…
El peluquero siguió intentando entablar una conversación con ella, sin éxito. Lucía volvió a su casa bastante tarde, aturdida del peluquero y un poco perturbada; las preguntas entrometidas del hombre la habían hecho pensar en lo aburrida que era su vida últimamente. Se acostó temprano sin cenar, y se durmió enseguida.
El miércoles Lucía se despertó otra vez aún cansada, y sin ganas de trabajar ni de hacer nada, como cada día. Se sorprendió un poco al ver su reflejo en el espejo luego de bañarse, le parecía que ya no estaba tan corto y prolijo como el día anterior. Fue con desgano a la oficina, llego tarde, ni siquiera saludó a nadie, se sentó y empezó a trabajar. No salió a almorzar. La tarde pasó muy lenta, cada segundo le parecía un siglo, y cuando al fin estuvo en el colectivo, se sorprendió de que su flequillo estuviera tan largo que le tapaba los ojos. Se corrió los mechones, apenas podía ver por donde iba. Cuando llegó a su casa y se miró en el espejo, no pudo creer que ya ni se notara el corte del día anterior. Esa noche se acostó pensando que su pelo estaba descontrolado, y la asaltó un miedo exagerado, cualquier cosa que saliera de su control en su pequeña vida la alteraba. No se podía dormir, daba vueltas en la cama, sentía su pelo ya más largo que antes del corte desparramado por toda la cama, dándole calor, y el flequillo fuera de control tapándole la cara.
 A la mañana siguiente su pelo ya casi llegaba al piso, se pasó un buen rato intentando hacerse un rodete, se hizo una larguísima trenza que enrolló sobre su cabeza como un turbante. Le preocupó que su aspecto, entre ese peinado y las ojeras por no haber dormido en toda la noche, pareciera un poco ridículo, creyó que algunas personas por la calle y en el colectivo la miraban raro, pero en el trabajo nadie pareció notar nada extraño. En realidad nadie pareció ni siquiera notarla a ella. Pasó nerviosa la mañana, sintiendo que su rodete era cada vez más grande y ridículo y estaba a punto de desarmarse. Al mediodía se encerró en un baño atormentada por su desbocado cabello que como si tuviera vida propia estaba soltándose de su peinado y fluía como una catarata que se arrastraba por el piso. Se quitó un pañuelo que llevaba en la garganta y se lo puso como si fuera un turbante, volvió a su puesto de trabajo preocupada por el envoltorio multicolor que tenía sobre la cabeza y rogó que las horas pasen. Ya en el colectivo hizo piruetas imposibles para lograr sujetar el trapo sobre su cabello, que se cernía como un enorme casco a punto de explotar. Cuando llegó, exhausta, lo soltó y dejó libre la masa de pelo que la tapaba por completo, le tapaba también la cara y se arrastraba por el suelo, como la cola de un lúgubre y pesado vestido de novia. Llegó como pudo, con los ojos tapados, a la cocina, tanteó las tijeras  y comenzó una lucha silenciosa. Cortó con desesperación mechones de más de tres metros de largo, los arrojó con furia al suelo, pasó más de dos horas cortando y en la desesperación arrancando los pelos que brotaban furiosos de su cabeza. Afeitó su cabeza con una navaja, y cuando estuvo completamente calva, ya entrada la madrugada del viernes, creyó haber ganado la lucha y se acostó a dormir. Se durmió profundamente con el cansancio de los últimos dos terribles días encima.
 Pero solo dos horas después sonó el despertador. Se desesperó cuando notó que su cabello estaba comenzando a crecer de nuevo. Pero por otro lado se sintió aliviada, era mejor tener nuevamente esta melena corta que ir al trabajo rapada. Se ahorraría preguntas y explicaciones. Durante el día no dudó en cortar a cada rato los mechones que crecían a un ritmo vertiginoso, se mantuvo tan ocupada manteniendo su cabello a raya para que ni un solo cabello llegue a la altura de su cintura, que al final de la jornada laboral no había hecho ni un cuarto del trabajo que tenía pendiente. A las 8 y media de la noche, Lucía seguía en la oficina, se  debatía entre intentar terminar con su trabajo y arrancarse los cabellos que crecían a cada segundo; ya no daba a basto con las tijeras, se arrancaba dolorosamente los mechones enteros de raíz y al segundo ya tenía otro mechón rozándole los pies. Derrotada, se fue de la oficina a las 12 de la noche. No había llegado a la mitad del trabajo, el lunes se las iba a ver con su jefe… Y ya había salido el último colectivo. Arrastrando una cola de 5 metros y medio de cabello enredado que no lograba recoger, caminó y caminó toda la noche. Le hubiera gustado pedir ayuda, pero estaba demasiado avergonzada como para hablar con un desconocido, y no tenía a nadie que pudiera llamar a esas horas de la noche. Sus amigas apenas se acordaban de ella, con su hermana hacía meses que no hablaba más que por mensajes de texto para ver si estaba bien, no se llevaba bien con ninguno de sus compañeros de trabajo y no salía con un hombre hacía casi un año. Buscó calles poco transitadas para que nadie la viera y arrastró su larguísima cortina de cabellos por las sucias veredas de Buenos Aires.  Llegó a su hogar casi al amanecer. Incapaz de meter su cabellera en el ascensor, subió los 6 pisos por escalera, y cuando logró entrar a su departamento, el final de sus cabellos aún estaba en la vereda. Los  mechones que podía cortar con las tijeras no compensaban los que crecían a cada segundo. Tuvo que arrastrar la larga alfombra castaña que caía por las escaleras, y cuando logró meterlo todo dentro del departamento, cerró la puerta con llave y se largó a llorar. Pasó la tarde y noche del sábado llorando por haber perdido el control de su vida por algo tan ínfimo como el pelo. Amaneció el domingo y Lucía siguió llorando mientras su cabello brotaba de su cabeza con la misma fluidez que sus lágrimas. Ahora ya no lloraba por el pelo; lloraba porque estaba sola,  porque no tenía a nadie a quien contarle sus problemas, lloraba porque ya no se acordaba el teléfono de su hermana, porque ni uno de sus compañeros de la oficina le había hablado en toda la semana ni le había preguntado si se había cortado el pelo o aunque sea comentado que tenía un peinado muy extraño para que ella pudiera confesarle la tortura en la que vivía desde el comienzo de esa semana; lloraba porque a nadie se daba cuenta si ella estaba cambiada y porque a nadie le importaba que estuviera siendo tragada por su propio cabello. A las 7 de la tarde del domingo su cabellera la tragó por completo. Lucía desapareció para siempre bajo una montaña de metros y metros de cabello enrollado que la aplastó.
Nadie notó su desaparición hasta la mañana del lunes, cuando su pelo, que no se decidía a morir con ella, desbordó por las ventanas y por debajo de la puerta, y corrió por los pasillos, por las escaleras, y por las calles enteras, y comenzó a estorbar las rutinas de los vecinos ansiosos que se encontraban con una alfombra castaña que les impedía llegar a tiempo a sus empleos en esta semana que recién comenzaba.
Cuando el martes por la mañana la policía tiró abajo la puerta del misterioso departamento del que brotaba el pelo, y los vecinos curiosos desenredaron la enorme montaña de cabello oscuro, debajo de ella, no encontraron nada. 

23.4.11

Tengo

Un libro que tengo que leer, un libro que quiero leer y dos libros para estudiar. 
Un par de películas y capítulos que quiero ver, si no me alcanza la paciencia para agarrar un libro.
Naranjas y alfajores de arroz con café, para comer si no logro quedarme quieta el suficiente tiempo para ponerle Play a nada. 
Una noche por delante para estar Sola, sólo estando sola estoy tranquila.
La sensación de que soy muy poco humana, y no en el sentido marciano que me divierte, sino en un sentido que me da bastante culpa.
La sensación de ser un Sim con el cual están usando el truco para subir y bajarle las barras. (Pero qué buena metáfora de bipolaridad...)


pd.: ¿Casi veinte años no alcanzan para entender que No me tienen que despertar llamándome por teléfono?

13.4.11

Porque total, yo de acá me voy.

En (mi) mundo pasan cosas que no llego a entender, yo no hago nada. Para afuera indiferencia, en el fondo rechazo, en secreto una fecha (un poco abstracta) límite para escaparme.  Pero no tengo un plan, solo sirvo para tener sueños. Lo raro es que a veces se cumplen un poco, solo un poco, y me vuelven loca: No se si tengo que insistir o que volar. Pero si me vuelo otra vez, no se para que lado ir. Y si insisto, tengo miedo, otra vez estoy perdiendo el tiempo.  

10.11.10

Son puros cuentos.

Voy a contarte un cuento, adentro de otro cuento, adentro de otro cuento, para alejarme. Va a ser un limbo entre la esperanza de que me entiendas y la esperanza de que no te des cuenta. Yo me di cuenta de que me encanta como nada hacer equilibrio en esa cuerda floja. No hay vuelta que darle. Quisiera vivir sola para tener ganas todo el tiempo de que alguien venga, deseo de histérica. Vení y que no me quede ni una gota más de frío. ¿Puede una loca volver a enloquecerse? A mi me aterra, me da miedo no poder volver a volverme loca nunca más.

6.11.10

¿Y a dónde vamos?

Gracias por ser el mejor espejo cuando me estoy olvidando cómo soy y como quiero ser, y por hacerme a acordar que  tenía que ser la conductora del noticiero o ir a buscar al amor de mi vida en África, y sobre todo por el pan con miel que me hace tan feliz. Simplemente eso.
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Te pido, mañana, poneme en donde tenga que estar. Y si tiene que ser de nuevo acá delirando mi futuro que sea así. Y si tengo que cruzarme a alguien, que aparezca. Y si tengo que conocer a alguien más, que se dé. Y si algo loco y genial puede pasar, que sea mañana. Y si el mundo se tiene que caer podría ser momento también. Y si mañana no es momento para nada, que termine divirtiéndome, olvidándome. Pero tirame algún cable y no me dejes en la nada, necesito un día que rompa con el después.  Puede que sea mucho pedir, puede que maneje las cosas mal. Puede que dependa de mí y yo lo trate de negar. Pero ayudame, que hoy tengo energía y no se donde dejarla, y no puedo estirar más la monotonía, dale, tirame una señal del más allá y te prometo que esta vez la entiendo, estoy tratando de despegar.

11.4.10

se satura mi cerebro!

Un día está muy bien,
dos días puede ser,
tres será mucho pedir, porque nunca tuve el placer, seas quien seas, de seguirte conociendo.
(ocurrencias de la mente cuando tiene que esquivar el ruido para no escapar)

exepciones? solo semiplatónicas. Y hablando de platón, podríamos divagar un ratito... existe el amor, existen hechos amorosos, existe la realidad o la realidad es la que no percibimos?  bastante puede cambiar una mente en 10 días, por lo menos una como la mía... Y si la mía cambia tanto sentada en esas sillas, como estarán las de esas personas qe andan volando por el mundo y viendo cosas nuevas... nuevas de verdad, porque en este momento acabo de decidir qe platon al menos hoy me cae un poco mal y si seguimos pensando en una realidad verdadera verdaderísima qe no podemos ver, estamos perdiendo el tiempo pensando en nada.  Igual, como dice una canción qe hoy se me pegó un ratito:  prefieeero amores platonicooos...



(confundidas: la luna creyendose sol, y yo creyendome libre)