2.3.13

locura a.m

Voy, en un acto de locura, (de poca locura, linda locura de decir dejo el trabajo para después, dejo los amigos para después, dejo la vergüenza para después, me voy al cine sola), a ver una película sobre la locura, y me encuentro que la gran locura cometida por la loca es menos loca que algunas locuritas que cometí pero no consideré tan locas. Más tarde, loqueo una de esas locuras que no me parecen tan locas pero parece ser que si lo son, y que son locas locas como para ser una película y como para el loquero y como para la orden de restricción, y me encuentro que eso no es lo más loco que iba a pasarme hoy, porque en mi loco juego descubro cosas raras o no tan raras pero no se si me gustan, y si no me gustan, me angustian. Y es loco también angustiarme por lo poco por lo que acabo de hacerlo, en vez de por lo mucho por lo que podría amargarme pero en vez de amargarme me divierto, y lo canalizo, lo locurizo, lo busco en google, lo encripto, lo deformo, lo escribo. Pero el juego se me vuelve más locura cuando vuelve como resultados que me enloquecen o cuando me doy cuenta de que para el cine o para el mundo yo estaría loca, y no creo que lo esté pero a lo mejor esté un poco enloquecida, y también, cuando digo algo, que a veces digo, que a mi nadie me vuelve loca, pero en un buen sentido, y pienso, con este juego, que como van a volver loca a una loca, o más bien, Quién va a ir a volver loca a una loca.

1.3.13

Lógica pura

Si querés resultados iguales, no hagas cosas diferentes.
 La (gracias a Facebook) famosa "Frase de Einstein", que dudo que Einstein haya dicho alguna vez (porque no hay nada menos confiable que las cosas que sabe todo el mundo), también funciona al revés.  Por ejemplo, si estás conforme con tu pelo, no trates de innovar. No te cortes distinto que siempre. No te hagas mechas. No hay necesidad.
Lo mismo se aplica a métodos de estudio. Si venís aprobando con tus resúmenes desprolijos en el márgen, no te ordenes. No te compres marcadores. No subrayes los títulos. Porque hay dos opciones: te sigue yendo igual, así que perdés tiempo... O te va peor. 
Y hay un lugar en el que esta regla no tiene que olvidarse jamás: la cocina. No le agregues cilantro a la salsa que hacés siempre. NO LO HAGAS.

27.2.13

Reglas de la casa

1- En el comedor están permitidas las carteras. Entiendase por esto que puede haber 20 carteras colgando de las sillas del comedor. Pero si se tratara de mochilas o bolsas, las mismas serán escondidas por Madre en algún lugar más adecuado, por ejemplo, adentro de un baúl o abajo de un escritorio.

2-Está permitido dejar libros sobre el baúl, pero no apuntes fotocopiados, ya que en esta casa se protegen las leyes de copywright.

3-Puede haber ropa colgada en las sillas, pero ésta debe ser estampada y de las últimas dos temporadas.

4-Puede haber esmaltes arriba de la mesa, pero sólo de colores cálidos.

5-No está permitido ningún otro tipo de elemento arriba de la mesa,  excepto enchufes y la palanca de la bicicleta fija. 

6- No puede haber nada poco estético o que no sea un adorno arriba de la barra. Queda exento de esta norma un juguete de huevo kinder amarillo y con un stiker que está allí desde el origen de los tiempos.

7- Las bolsas de papel madera o tela pueden quedarse en el comedor por tiempo indefinido. No obstante, las de cartón o plástico serán llevadas a cualquier lado sin previo aviso.

8- Toda billetera fea será ocultada en el baúl del cuarto del fondo, por lo tanto se ruega no dejar documentos o tarjetas de crédito dentro.

9- Queda prohibida la ropa doblada sobre la cama del cuarto del fondo, pero puede haber grades bolsas negras con ropa abollada adentro.

10- Nada que rompa con la estética y armonía del hogar puede colocarse en el comedor, EXCEPTO UNA BICICLETA FIJA ROSA.

Cualquier infracción a las normas será penada con la desaparición sin previo aviso de todos sus bienes de valor.

Atte: la administración.

P.d.: Madre, se que estás leyendo. Un besote :)

26.2.13

Nueva RAE con ejemplos personalizados

Autoboicot: dícese de cuando uno lleva a cabo "involuntariamente" acciones que van contra sus propios intereses, por ejemplo, arreglar el currículum pero enviar a todos lados la versión anterior. 
Dichos hechos pueden tener una repercusión negativa en su futuro, pero sobre todo, en su presente, aumentando su infortunio, desdicha y desesperación.

P.d.: Duda existencial: ¿Vale la pena mandar un CV a una agencia cuya web tiene música de fondo?

Conversaciones mejoradas


T:Llegué a flashear que me metían presa y como estaba en la cárcel podía dedicarme a escribir libros. Y además cuando salía todos los compraban porque los había escrito en la cárcel y la gente es re morbosa
P: Jajaja estás loca! Así no vamos a poder ir Perú.
T: Bueno, podría ir presa unos meses y me liberan para las vacaciones!
 Es un re buen plan
P: Si te asegurás de que te suelten antes del verano y tengas tiempo de publicar el libro y tener plata para viajar, está re buena la idea.
T: Ves, ya te convencí!
 Es buenísima.
Fijate todos los que escribieron libros en la cárcel.
Como Gramsci.
P: O como Hitler.



24.2.13

Advertencia

La entrada ha sido eliminada por el autor porque formaba parte de un experimento social. Si usted no llegó a leerla, su conciencia posiblemente ha sido manipulada. Disculpe las molestias.

23.2.13

Divertite con La Yapa

Quiero ser amiga de la persona que escribe los trucos de magia dentro de los envoltorios de las pastillitas Yapa. Es que siento que lo comprendo. Que a mi también podrían haberme encargado esa boludez. Decirle que el "abracadabra" en el último párrafo me hace pensar que lo suyo es la poesía. Quiero recalcarle que lo entiendo y que no lo estoy boludeando. Quiero decirle que los dos sabemos quién hace esas cosas que nadie cree que sean importantes pero que no pueden dejar de existir, como los jueguitos dentro de los paquetes de las golosinas. Quiero decirle que nada en la literatura contemporánea expresa tanta ternura como el "pedile permiso a tus padres" del final. Y que entiendo que la falta de mayúsculas en las palabras mágicas es un gesto transgresor en señal de la revolución. Y que me sacó la única sonrisa de la noche. Ojalá algún día él tenga que leer las instrucciones para iniciar un videochat, y también entienda todo.


22.2.13

Sinceridad molecular

Me voy a ir a buscar un amante a la facultad de exactas. Uno que estudie biología molecular, o física cuántica. Nos llevaríamos bien, el se haría preguntas existenciales como las mías, pero en vez de buscar las respuestas en la sociedad las buscaría en los hadrones, y pasaríamos largas noches debatiendo nuestro parecer.
 Es que mucho Youtube me hizo acordar que los neutrones y el origen del universo también me interesaban mucho, pero los abandoné de chica y ahora con tanto sociales me olvidé hasta las nociones más básicas de matemática. 
Es fácil. En vez de coquetear con las ciencias, que requeriría amigarme con los números, podría coquetear con un científico. Mañana me pongo un vestido y me voy a la facultad de física. Aparte, si como dice el mito, son todos nerds, antisociales, y tienen problemas con las chicas, seguro que nos llevaríamos bien.

20.2.13

El día del amague

Me amaga una mayúscula poco común en el celular, me amaga un mensaje comunitario que podría haber sido personal. Y yo amago que sí, que otro día, que mañana, y el universo me devuelve lo que le doy.
El tema está, que en mis amagues no siento el mismo pinchazo anímico que en los amagues cósmicos.

nota al pie: Anímico, perteneciente al alma.

No nos estamos entendiendo


Hay personas a las que no se si tengo que pedirles perdón u odiarlas.
Porque está bien que yo sea rara, y que no me comporte como se espera...
¿Pero porqué mierda dan taaaaan por sentadas las reglas del juego?

Mejor los odio,
 los odio aunque el mundo indique que debería amarlos, llamarlos, quererlos, morir de felicidad.

19.2.13

Flashes

Estaba un poco enojada y me disponía a escribir una reflexión muy trascendental sobre la mujer, y la sociedad, y los hombres, y mis quejas. Pero pasé por adelante del espejo y se me ocurrió que una solución más fácil a mi pequeño conflicto, y una forma más efectiva de revolución feminista, era cortarme el pelo a tijeretazos descontrolados. Ahora sigo teniendo un caos en la cabeza, pero esta vez está afuera. Y tengo también cuatro renglones de algo que ya no me interesa terminar, pero me da lástima abandonar del todo: 

Había una mujer que gustaba de las personas a las que podía hablarles de cualquier cosa, sin que se inmutaran. Eran pocas, pero las encontraba. El problema era la facilidad con la que podían confundirse con los distraídos, peligroso especímen. Esos se inmutaban, pero tardaban el tiempo suficiente para que la mujer se encariñara primero. Y nada más terrible que estar encariñada con alguien que está espantado de uno. Los espantados son como esas tías viejas que siguen viniendo de visita por compromiso...

17.2.13

catarsis sentimental, como en los viejos tiempos

Jugar con las palabras como hace rato que no hacías, sin preocupación de ningún tipo. Ni estética y ni laboral ni reflexión ni lo que sea, pura catarsis. Flujo de pensamientos. Hacés un poco sin pensar y a partir de eso le das una vuelta a tus ideas. Parece una buena idea pero te enredás en unos hilitos de algo pegajoso, se parece a la culpa. Más que culpa es desesperanza. Y culpa porque a pesar de esa desesperanza, por un instante jugás igual. Culpa de jugar o dejar que te jueguen mientras tenés la certeza de que te vas a aburrir de la partida antes de la primera mano. Y dale a esa oración la connotación que más te guste, porque está cargada de todo lo que mis garabatos crípticos nunca dicen, y lo que siempre pretendí que leas entre líneas, que lean todos ustedes, todos ellos con los que no, no nos entendimos. Me escapé para pensar y me distraje y al final volví y mirame, parece que igual reflexioné. Que por ahí tenía que dejar de pensar. Y que cuando más pienso es cuando parece que no estoy pensando. Y que malas decisiones tomo cuando pienso. Y que feo arrepentirse de no hacer. Y que feo cuando cada tanto hago cosas de retorcida, cada tanto como por ejemplo recién. Y me hablo y me contesto, o me prohíbo que se me responda o qué más da, para poder seguir en el enrosque y no terminar con esto. O empezar con esto. O lo que sea con eso. Y estoy en la misma. Que hace cien años. Pero soy yo, soy yo y lo entendí. Pero soy yo y tampoco voy a poder dejar de serlo. Y soy yo y por un rato, por un momento, vos no te habías dado cuenta. Y jugamos a los normales. Y de todos modos gracias, porque el fin del juego quizás me sirva de algo, aunque sea la tortura de ahogarme en mi rareza.

12.2.13

Renovar

Para que te vas a maquillar...
te queda bien nacer salvaje
¿Cuanto tiempo perdiste
(y cuantas cosas ocultaste)
metiendote lápices en lo ojos?

Amargo
Ácido
Poco floral
(por el chocolate se haría burguesa)

No se deja lastimar
se va astillando de a poquito
hoy se quiere volver a romper
y mañana madrugar
para mandar un mail.

Volví pero me cansé de contar
mejor fluir, pensar un poco.
Cuerpo y Alma de vacaciones.

31.12.12

Delirio-ambición

Leo, me hago la filosófica, y me convenzo. Es medio imposible construir vínculos copados entre las personas en esta sociedad, este sistema, con estas reglas de juego. Y si "todo" alguna vez va a cambiar, va a tardar mucho tiempo. Seguro no vamos a verlo. Pero se me ocurre que, si no vamos a vivirlo, hay que tirar alguna punta para empezar algún cambio. Pienso en dos formas. Una son las pequeñas resistencias. Transgredir, agruparse, aislarse. Formar pequeñas comunidades raras y revolucionarias. Y la otra es escribir ficción. Creo que eso es lo único útil que aprendí de mi odiada cursada de historia de los medios. El teléfono, por ejemplo, existió en los cuentos, como invento mágico, antes que en la realidad. Al igual que la radio, y los submarinos.

No es pretenciosa la chica. Quiere ser la Julio Verne del concepto que reemplace al deforme y gastado "amor".

Hacete la revolucionaria tranquila, que total mañana será otro año.

29.12.12

saludo adelantado

Desde que el año todavía no estaba por terminar que me rondan en la cabeza ideas de fin de año, o de fin de algo. Y como ya se va haciendo momento, iba a decir que fue un año de lo más productivo. Pero también se me ocurrió que fue de mis etapas menos crativas (o menos artísticas, que es lo mismo). Y esas dos oraciones una atrás de la otra son una paradoja. Así que, al final, no hay despedida. Chau mundo, me voy a conocerte.
Y te dejo una sopa de palabras que no llegué a moldear para hacer inteligible, porque total a quién le importa lo que hice con mi tiempo más que a mí.

casinadatrayectojueguitofuerademanos.busquedaseriaautoconfiar.entrevistaanunciaresperarconseguir.trabajar(encontrararriesgarresignar).sueldojefetrabrajo.nosé.méxicoavión.trenmotocreerasociaciónmicrofluirdejar(muchomás).desapegoliberarconfesarexperí.encierrojuegodiálogotracción.confluirintelectual.(no)irafinalcosasdepilacuerla.-espera,viaje. ¿Qué es esto? Nada, un calendario.


19.12.12

Reencantamiento

Hay un juego que tengo desde chiquita (mentira, desde bastante grande).  A veces, cuando no puedo tomar una decisión, o cuando necesito saber el futuro con urgencia (que es básicamente lo mismo), le pregunto a un libro. Bueno, no es solo para momentos místicos, también sirve para reírse con amigos. La cosa es que funciona. A veces hasta (me) asusta.

No es que pueda predecir un tsunami o una crisis económica, pero por algún motivo, llámese el más allá, el inconsciente o algún camino de la física cuántica, las respuestas siempre tienen coherencia con la pregunta. Sin excepción.   Algunos dicen que es un exceso de interpretación. Pero entonces que lo prueben. No contesta únicamente con metáforas, tenemos hasta antecedentes de respuestas con fechas y nombres propios. 

El libro en sí no importa, en este caso es un regalo de una tía que estaba a mano. Algunos dicen que más filosófico mejor, pero yo digo que no. Las novelas andan bien, y predicen unos futuros que dan miedo. El método es sencillo. Se hace una pregunta. Se abre el libro. Lo primero que se lee es la respuesta. No importa si es la primera palabra de la página, ni si es la de la izquierda o la de la derecha. Se puede empezar por el medio. Se pueden leer todas las palabras que quieras... Porque siempre la parte que se lee tiene sentido. 

Todo esto es un enredo para contar cómo resulta que va a seguir mi vida de ahora en más. Voy a evitar contar la pregunta: soy reservada, supongamos. Pero convengamos, también, que cuando alguien tiene la oportunidad de hacerle una pregunta al más allá, debe preguntar en principio lo mismo...  Esta es la primera respuesta: 

[...]dio un poco de pudor ser tan sensibles. Emocionado, el maestro contestó: -Hija, no tengo ningún poder sobrenatural. Pero puedo decirte que tres meses mal vividos son como segundos, mas tres meses vividos en plenitud son una eternidad. No entierres a tu hija en  el sepulcro de tu miedo. 

Está bien, no es la revelación que prometía. Pero que el mismo libro me niegue sus poderes sobrenaturales tiene su mística... Y a parte,  todo tiene su sentido en intertextualidad con mi pensamiento. Además, en una parte de la página dice "mora". Mora era mi nombre de mujer favorito, por ser una palabra con muchos anagramas y muchas acepciones. Sí, cosas de chicas a las que nos llama la atención la lingüística. 

Pero sigamos, es en la segunda respuesta cuando se pone interesante. Es mi parte favorita, porque es cuando el libro me bardea. Es que es tan bueno para mostrar afecto como yo. La pregunta esta vez es la siguiente (¡como para que el más allá no se me enoje!): ¿Si no le hago caso a lo anterior, ¿Podrá ser que mi problema se resuelva solo?

¡Utópica! ¡Date cuenta de tu propia pequeñez! [...] ¡Loca! ¡Quieres ser una heroína! 

Ok, ok. Ya nos entendimos. No voy a boludear más al libro. No voy a dejar que mi vida se siga intentando resolver sola. Vamos, entonces, con una última pregunta. Esta es fácil. ¿Cómo termino este texto?

Lo que el maestro nos pedía era que hiciésemos un experimento social diferente de todo lo que yo había aprendido en la sociología. No quería que fuésemos a África con apoyo financiero a hacer caridad, ni que ejerciéramos la filantropía en alguna institución, ni que expusiéramos la base de alguna religión o partido político. [...] Sólo debíamos ser seres humanos que se conectaban con otros seres humanos. 

Ahora sí. Esta podría ser la respuesta a la primera pregunta, y mucho más explícita. Es que el libro es como yo, tiene un poco de delay para las revelaciones. Nada de escaparme a África a ser ermitaña aislada de la sociedad...

(p.d.: En dos preguntas extras que no vale la pena mencionar, el libro sugirió que me tome un vino y me deje de joder.)

¿Hoy?

Y justo ahora que le debo al universo
necesito creerle una señal. 
Y si me voy a lo místico estoy en desventaja, 
y si me quedo de este lado estoy perdida.

Epifanía de Mora. 
Auch. 

16.12.12

no-ficción

Había más de mil y una cosas que le hubiera gustado hacer o decir
pero venían los finales
y el fin del mundo
y año nuevo
y las vacaciones.
En ese orden.

11.12.12

Viaje

Hay personas a las que les ponen su nombre por un libro. Y decímelo a mí, que hasta conocí a alguien que sin saberlo se tomó su rol bien enserio.  No es mi caso, me llamo Tamara por una obra de teatro de la cual mi mamá escuchaba la propagando pero nunca fue a ver. Si no hubiera sido así, podría haberme puesto el nombre por este texto. Y combinaría mucho más, chica intrincada que nunca se llega a conocer. 
Las ciudades y los signos (Ítalo Calvino)
El hombre camina días enteros entre los árboles y las piedras. Raramente el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como el signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una vena de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo es intercambiable; árboles y piedras son solamente lo que son.
Finalmente el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por calles llenas de enseñas que sobresalen de las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza el herborista. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de que algo —quién sabe qué— tiene por signo un león o delfín o torre o estrella. Otras señales advierten sobre aquello que en un lugar está prohibido: entrar en el callejón con las carretillas, orinar detrás del quiosco, pescar con caña desde el puente, y lo que es lícito: dar de beber a las cebras, jugar a las bochas, quemar los cadáveres de los parientes. Desde la puerta de los templos se ven las estatuas de los dioses, representados cada uno con sus atributos: la cornucopia, la clepsidra, la medusa, por los cuales el fiel puede reconocerlos y dirigirles las plegarias justas. Si un edificio no tiene ninguna enseña o figura, su forma misma y el lugar que ocupa en el orden de la ciudad basta para indicar su función: el palacio real, la prisión, la casa de moneda, la escuela pitagórica, el burdel. Hasta las mercancías que los comerciantes exhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signo de otras cosas: la banda bordada para la frente quiere decir elegancia, el palanquín dorado poder, los volúmenes de Averroes sapiencia, la ajorca para el tobillo voluptuosidad. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino registrar los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas sus partes.
Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Afuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre ya esta entregado a reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...


6.12.12

Fin

Odiaba a las personas, le tenía miedo a los animales, no creía en dioses ni marcianos. Le entregaba su vida a personajes de ficción. Hasta que un día se enredó.