26.9.14

Medida cósmica

Abro medio ojo, que es todo lo que me atrevo a abrir, y compruebo, porque veo el borde de sus dedos, que todavía está ahí. Lo vuelvo a cerrar y hago un esfuerzo imposible en pensar qué decirle.
Imagino el diálogo entero. Pienso frases, preguntas, reacciones, y respuestas adecuadas para cada reacción. Extiendo un sólo dedo y tanteo con la uña, rozando su hombro, que no se haya ido.
Repaso el diálogo una y otra vez, como si fuera un guión, hasta que queda impecable en mi cabeza.
Construyo una historia entera para cada respuesta posible. Al final me convenzo de que ya puedo enfrentar la situación.

Pero abro los ojos, y un destello triste en los suyos deja claro que entre mi nariz y sus pestañas hay veinticinco millones de años luz. El destello me alcanza y me borra de un rayo todas las respuestas.


Más en  Historias para leer en el Subte

Orgullo para qué

Nunca te arrastraría a un mundo sin verdad; y dice el protocolo que la verdad no existe (sería tan políticamente incorrecto encontrarla ahora, 
eternidades enteras lleva la humanidad fracasando en eso). 
Así que me apagaré sola, buscándola con culpa (con la culpa con la que los intelectuales leen novelas de amor).

25.9.14

Esa chica duerme mal

Un piano que no afina, fruta en mal estado, lanas que no abrigan
¡Acá hay algo raro! diría la psicologa, de no haberla abandonado
Pero lana que no abriga, con eso ya habíamos jugado. 

24.9.14

"Pasa rápido"

Ahí vienen las madres buenas a consolarte, practicando el tonito con el que se calma a un niño que el 26 de diciembre descubre que no habrá navidades por un año entero (cuando Papá Noel quizás ya sean los padres). 

22.9.14

Pacto

Entregá el monopolio de tu piel y tu sonrisa por alguna promesa vaga.
Es el Roca-Runciman de todas las carnes de todos los cuerpos, Siglo XXI. 

Sepa disculpar

No es ahora, 
   ya sucedió
              (calmate, 
                  ya sucedió).

   Te noté delirar 
 y fui un momento eslabón de lo que trato de cortar. 
           (Trato de cortar.
                       tengo una herramienta demasiado literal).

Cruda, bestia
y también blanda, ínfima
espectro viejo de un harén
que andá a saber quien formó, cómo sufrió, 
y como está implantado, impregnado en algún registro
                                  genético poco investigado que manda sufrir
                                             una catársis
                                                      con intuición y sin memoria.

                                                Enojo, 
                   otro de los que pinchan las panzas. 

                                         Mueran
                                               conmigo 
                                                  las cadenas
                                                       de culpas
                                                      patriarcales
                                                 en la caída de un árbol
                                                  seco viejo sabio gris
                                                  centenario 
                                         sin descendencia.

                                 Sin miedo, 
                                   mueran

          que en esta tribu nadie va a extrañarlas
               nadie va a extrañarlas
                  nadie va a extrañarlas.

21.9.14

Perdidos

Los que nos invitan
a mi a distraerme
a vos a enamorarte
a la sirena a caminar.

Diagnóstico

Angustia
amor
deseo
felicidad
gastroenteritis
apendicitis
cáncer.

Y otras cosas que se pueden sentir como un pinchazo en la panza.

Ácido

El cuerpo se te desarme quizás en ese encuentro callejero,
(como cuándo las mandíbulas ven un kiwi y se preparan con ese dolor-cosquilla)

20.9.14

Azucena

Se abre el jazmín
se revienta la tetera
se escandaliza la tía

dichosos los invitados a su cena.

Frutos rojos

Para que te de la razón el tiempo, 
necesitás tiempo. 
Y para que te la dé  un idiota, 
tan solo un idiota.

Cuando ese idiota
tenga una cita con el tiempo
yo te invito
a tomar el té. 

19.9.14

Efecto mariposa

La punta 
de la uña
de tu meñique
rozó mi pestaña.

Y aunque enseguida desapareciste,
todo lo demás
comenzó 
en ese aleteo.

16.9.14

23

pedir un deseo era eso: pedir tu deseo.
No creo en Tamara, 
pero que la hay la hay.

Fans de las semillas



Te preguntan
te preguntan
te pregumtan
cómo empezó.

15.9.14

Para ahogarte


       Le quedan bien las canciones 
            y  me ahogo en el vaso
                en el que mezclo pintura.
                 Enjuago mal la pintura
            y vos después tomás agua.
         Pensá con cuidado
            que puede  pasar
     si no te pido permiso
           para causarte un ataque
                   para sufrir espionaje
       y si algún día se encuentran
          su camisa y tus guantes
                 y yo te miento un milagro
          para pintarte una historia
                  que es sagrada y profana
              para sacarte del charco
                 y para llevarte a una pieza
       como excusa de la acción.
 Te voy a llevar a algún lado
como justificación.

14.9.14

Primavera

Entre tus estanterías, un día me encontré perdida, y pensé que en esa inmensidad nunca podría encontrarme, más que merodeando como intrusa, como rata por tirante. 

Otro día, cuando el viento ya te había llevado, me encontré un libro que te había robado, y entre las páginas, que estaban un poco mordidas, encontré un diálogo, que me decía:

Este septiembre nadie lo predecía, hace mucho no hay un tiempo así.
Y yo te dije que todo se paga; que esta lluvia constante, yo te la advertí. 


12.9.14

No vuelven a vibrar los pies

Ayer escribí algo que decía así: "Hacé la prueba. Cerrá los ojos. ¿Qué sentís? Nos vibran los pies. ¿Y que pensás? Antes te vibraba el cuerpo y era el amor, era un presagio, algo eran las cosquillas, por lo menos amistad". 
Hoy pasa de divague a cuento y de charla de amigas a sabiduría de vieja y se transforma en un Relato para leer en el subte. Pasen a ver.

11.9.14

Nos vibran los pies

Estamos viejas, comadreja. Ayer nos tomamos un helado con nuestra adultez. Yo te conozco desde que no había celulares: me encanta haber nacido justo a tiempo para poder decirle eso a alguien. 
Una de las últimas veces que hablé con mi abuela me contó una historia, se trataba de dos que se encontraban en un árbol. Tenían que mandarse alguien a avisar a la casa en qué lugar se iban a esperar la semana siguiente.
Por eso ya está, ¿qué le vamos a contar a los demás? ¿La historia de esa vez que no nos contestaron el whatsapp?
Ya lo sé, ya lo sé. No tengo razón. Solo me invento alguna excusa para no tener nada que contar. 
Pero te juro, comadreja, acá hay algo que no está bueno. Hacé la prueba. Cerrá los ojos. ¿Qué sentís? Nos vibran los pies. ¿Y que pensás? Antes te vibraba el cuerpo y era el amor, era un presagio, algo eran las cosquillas, por lo menos amistad. 
¿Y ahora en que pensás? Que debe estar pasando por la avenida un camión, o que arriba de la mesa debe estar vibrando el celular. 
Los árboles no vibraban, comadreja. No mentían. 

Retorno

Cuando escribo así no me gusta; toda metadiscursiva y quejosa y críptica y un poquito monotemática. Pero vuelvo, siempre vuelvo, eterno retorno a la nada. Como si buscara repetir el lamento hasta que un día se haya convertido en obra maestra.

Tengo que encontrar un cuaderno que tengo tirado por ahí (me mandó un maestro). Cuando lo encuentre puede que vaya a llorar, o puede que vaya a reírme de mí. 
Pero puede que no lo encuentre nunca, nunca cuido (ni un poco), nada con valor sentimental.

9.9.14

Camino

Camino.
Treinta cuadras.
Cuarenta y Cinco cuadras.
O Veintidós,
pero con un pié quebrado. 

Mientras tanto, 
(en facebook)
Los amigos de la infancia
se casan
se reproducen
mueren.

Y yo camino.