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16.4.11

Fin


Día 133 (Día 140 del año de Ato)
Me estoy muriendo de hambre. Ya no me dan  alimentos, solo me arrojan más y más flores de Endocann. Tengo claro qué, probablemente, sea una especie de droga que comenzará a hacerme olvidar, o delirar, y terminaré como Úrsula y como los demás. Pero ya no resisto a la tentación. Tengo tanta hambre y tanta sed… Y las flores están ahí, rosadas y húmedas… Tengo 7 días para escapar, o se irá la nave, y estaré perdido para siempre.

Día 138 (Día 145 del año de Ato)
No tengo más esperanzas de escapar, no tengo más energías, no se como todavía estoy vivo, solo puede ser porque los días aquí son más cortos. El año de Ato termina en 3 días. ¿Y si su promesa es verdadera? ¿Si como la flor y soy libre? 

Día 192 del año de Ryu.
Úrsula dice que este cuaderno era mío. ¡Qué cosas tan raras que dice! Mejor que Riya no lo vea. Soy tan feliz, esta semana llegan visitantes. Vamos a preparar un gran banquete. Soy tan feliz, quiero tanto a Riya. Pero que cuaderno más raro este, qué papel tan blanco, parece de otro mundo. Voy a usar las hojas que le quedan libres para escribir mis mayores momentos de felicidad en la vida. Pero ahora no puedo hacerlo, ¡Estamos tan ocupados con el banquete!
Fin.

14.4.11


Día 130 (Día 137 del año de Ato)
No logramos escaparnos. Lo hicieron, la convirtieron. Úrsula simplemente no quiso irse conmigo. No me ignoraba como los demás, pero me dijo que teníamos que quedarnos ahí, que este era nuestro verdadero hogar, y una serie de delirios.  Traté de convencerla de todas las formas posibles, y como no lo lograba, intenté llevármela por la fuerza. Logré llegar arrastrándola hasta el exterior del edificio, pero cuando estuvimos afuera, apareció la muchacha, por llamarla de alguna manera, que me encontró y me trajo hasta este lugar. Tampoco ahora, que me descubrió intentando escapar, fue violenta. Le dijo algo a Úrsula, y ésta empezó a hacernos de traductora de chino a español, como si ella misma no fuera parte de la conversación.
Me dijo que la muchacha decía que yo era libre de irme cuando quisiera, pero antes debía probar su flor nacional, el Endoncann. Le dije que de ninguna manera oprobaría nada. La muchacha me ofreció la flor, era más bien un fruto. No parecía demasiado diferente a los alimentos que me daban todos los días. Sin embargo, no podía creerme la historia de que me harían libre si comía esa flor. Intenté preguntar por medio de Úrsula porqué querían que coma esa flor, pero no lograron explicarme nada. Le respondí que no, y a muchacha entendió mi respuesta. Gritó, y en un segundo aparecieron otros tres endólicos. Me sujetaron de brazos y piernas y me arrastraron. Úrsula me siguió sin oponer nada de resistencia. Intenté forcejear pero era inútil, son muy fuertes. Entonces Úrsula me transmitió un último mensaje. “Riya lo lamenta, pero si no comes, Endocann, no hay más comida.” Me encerraron otra vez, esta vez me arrojaron en una fosa. Solo puedo agradecer que no me hayan quitado el cuaderno. Pero estoy a muchos metros de profundidad y no hay nada de lo que pueda agarrarme.  No encuentro forma de salir, estoy muy, muy cansado.

Continuará

Faltan 3 días cortitos, y me dejo de hablar de marcianos que no son marcianos. 

13.4.11

Todavía no termina.


Día 111 (Día 118 del año de Ato)
Los miembros de las expediciones anteriores no están muertos. Los tienen a todos aquí. No entiendo que les hicieron, sea lo que sea no quiero que me lo hagan a mí. Ayer, en lugar de venir un endólico a traerme los alimentos, vino un humano. Uno de los chinos de la última misión que nunca regresó. Actuaba como si fuera uno de ellos. Me desesperé, le hablé en español y en inglés, le grité, le supliqué, traté de retenerlo. No parecía saber quien era ni entender lo que sucedía. Me dejó los alimentos y se fue. Hoy a la mañana, vino una mujer de mediana edad. La reconocí de las fotos en los libros, había sido parte de la primera expedición. Era inglesa, pero le hablé en inglés y actuó como si no me entendiera. Le rogué que me mire, le grité, le supliqué, y aunque actuó como si me ignorara, dejó la puerta abierta. No se si lo hizo adrede o si se asustó de mi y olvidó cerrar. Pero pude salir de la habitación, corrí por un pasillo. Y tras otra puerta, oí una voz familiar. Era Úrsula, la enviada diplomática de nuestra expedición. Hablaba en chino con un ser de voz infinitamente aguda; como enviada diplomática, estudió varios idiomas mientras estábamos a bordo de la nave. Me alegré de que estuviera viva, pero temí lo peor. Úrsula es por sobre todas las cosas una mujer optimista. Si la convencían de que solo querían entrablar comunicación, ella bajaría la guardia, y terminaría convertida en un esclavo con el cerebro lavado como los enviados anteriores.  Seguí caminando, llegué hasta un salón central en el que se encontraban reunídos varios endólicos. Sabía que atravesando ese salón estaba la puerta. Podía escaparme. Pero no podía dejar a Úrsula, y debía averiguar si mis otros compañeros también estaban allí. Me robé algo que parecía una herramienta de hierro, que me serviría para destrabar la puerta, y volví a la habitación. Más tarde voy a salir, voy a ir a buscar a Úrsula, y vamos a irnos. Ya no me importan los Ñandús, ni las tierras, ni el origen de este mundo. Si no llegamos antes del día 148 a nuestra nave, la nave se irá vacía, y no podremos volver nunca a la Tierra. No puedo fallar. 

Continuará.

11.4.11

Mejor sigamos hablando de otros mundos.


Día 102 (Día 109 del año de Ato)
El día 80 del año de Ato, me encontraba en los alrededores de Noat. Aún no había hallado a los Ñandús, pero había hecho grandes progresos. Había aislado moléculas de oxígeno e hidrógeno en las aguas del Tahoal, y me encontraba trabajando en los Arbustos Lyncann, cuya anatomía parecía similar a la de un helecho terrestre, cuando los vi. Primero los vi a lo lejos, pensé que se trataba de algún tipo de animal. A lo mejor eran alguna especie similar a las jirafas. En los informes de las misiones anteriores se hablaba de especies similares a las terrestres en los territorios del norte. Pero luego los ví de cerca. Había más de una docena de ellos. No cabía duda, eran esos seres descriptos por la expedición anterior como “Habitantes del Endólico que viven en sociedad y se comunican en un lenguaje articulado” pero que sin embargo “no guardan ninguna similitud física con los humanos, salvo que tienen dos ojos y caminan erguidos”. Algunos eran altos como un humano y otros el doble. La piel de algunos era de un color amarillo limón, otros eran azules y unos pocos, los de estatura más baja, de un color que nunca antes vi.
Desde ese día los observo escondido. Si debo ser sincero, yo prefería encontrar a los Ñandús. No logro ser tan optimista como mis compañeros, yo no creo que podamos comunicarles de alguna manera que venimos en son de paz. Los tripulantes de las dos misiones que han dado testimonio de verlos, han perdido la comunicación con la Tierra justo después de informar que habían tenido contacto con los habitantes. No puedo dejar de pensar que me van a encontrar dormido y me van a diseccionar para investigarme. 


Continuará.

10.4.11

en este cielo no brilla un sol



Tía: _¿Y porqué elegiste esa carrera, nena?
Yo: _Porque puedo hacer la tarea borracha.





Día 42 (día 49 del año de Ato)
Hace treinta días me separé del grupo para comenzar con mi labor científica. A simple vista parecen confirmarse las sospechas de la expedición anterior, estas tierras estuvieron violentamente sacudidas por sismos hace mucho tiempo, y probablemente fueron las primeras en emerger entre el océano Panlehico y el Xzotapel, dando origen a los continentes de Mayón. Las aguas del Río  Tahoal parecen dulces y similares a las de la Tierra, por lo tanto, si los Mayónicos no se acercan al Río, sus organismos deben ser muy diferentes a los nuestros. Quizá consuman agua salada, o los océanos sean dulces. Pero aún estoy lejos de los océanos, primero necesito llegar a Noat, la capital geológica; de allí surgieron los pocos datos que las expediciones anteriores pudieron enviarnos, y es una gran promesa. Si allí no están los Ñandús, por lo menos habrá algún rastro que seguir.   En general, los paisajes me recuerdan al sur de Cablera. Grandes llanuras rojizas y un cielo profundamente azul. Pero en este lugar no hay aves en el cielo ni animales en la tierra. Solo hay animales en las aguas del Tahoal, se parecen a nuestros peces, pero  no tienen necesidad de estar siempre en el agua para respirar. Y lo más impactante, es que en el cielo no brilla un sol, sino dos. 

Continuará...

9.4.11

Y dale que va...

La próxima vez que alguna tía desorientada me pregunte, nena, ¿Qué es lo que estudias vos en la facultad?, le voy a mostrar mi primer trabajo de taller I. Seguramente se convenzan de que estudio cosas muy importantes y productivas y voy a tener un hermoso futuro... ¿O no?


Lean que en un rato me agarra el raye (o entro en razón) y lo borro. Y si sigo incoherente como ahora, después subo la continuación.



Día 1  (día séptimo del año de Ato.)
Al fin llegamos a las tierras del Endólico. Ya hace varios días Mayónicos que llegamos, pero con los efectos del viaje interplanetario, no pude levantarme de la cama (o en realidad, del suelo). Creo que si el viaje hubiera durado un día más, me hubiera vuelto loco. Somos la cuarta expedición terrícola que arriba en el planeta Mayón, la tercera que llega a los territorios del Endólico. Pero nuestro objetivo, es ser la primera en regresar con vida a la tierra.
Es raro pisar suelo firme después de dos años. Pasaron meses desde la última comunicación con la Tierra. Desde que llegamos, cada uno está ocupado intentando comenzar con su trabajo, en la medida que el cuerpo nos lo permite. Si bien las condiciones son aptas para la vida, el frío es insoportable y el viento apenas permite moverse. El aire es muy denso, siempre tenemos que llevar un respirador con oxígeno extra.   
Se nos complica y no tiene mucho sentido seguir calculando la fecha terrestre, por lo que el equipo decidió adoptar el calendario Mayónico. Corre al año de Ato,  los Mayónicos llaman así a los años en que el planeta orbita alrededor del más pequeño de sus soles. El año de Ato dura 148 días, y aunque aquí no funcionan nuestros relojes, creo que cada día es mucho más corto que los nuestros.
Espero sentirme mejor en los próximos días y poder salir a explorar. Debemos finalizar con nuestra misión antes de que termine el año de Ato, porque en ese momento, la nave regrasará automáticamente a la Tierra. Así que necesito recuperarme y comenzar la búsqueda de los Ñandús prehistóricos, que es mi misión específica. Las expediciones anteriores llegaron a enviar datos sobre una comunidad de animales gigantes y similares a los Ñandús terrestres que viven ocultos entre los volcanes, que aparentemente inmigraron de una isla llamada Mynmar. Esa isla, parece ser la clave del origen de la vida en Mayón.  
En cuanto a las poblaciones Mayónicas, aún no hemos encontrado ninguna (lamentablemente para el resto del equipo, que están tan interesados en estudiarlos e intentar comunicarse, pero afortunadamente para mí, porque estoy seguro de que no harán otra cosa que descuartizarnos si nos encuentran.) En teoría, nosotros estamos en el sur, cerca del Río Tahoal, a cuyas aguas no se acercan los habitantes, que están distribuídos en cuatro regiones al norte del lago Moní. 

Continuará. (o no.)